Palacio de Godoy

En el número 9 de la Plaza de la Marina Española, haciendo esquina con la calle de Bailen, encontramos uno de esos edificios de la ciudad con interesante historia pero que al no ser especialmente llamativo en su estética exterior pasa desapercibido para muchos paseantes. Me estoy refiriendo al Palacio Grimaldi o Palacio Godoy, pues por ambos nombres es conocido, y que en la actualidad es sede del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.

Este edificio fue construido en 1775 según proyecto de Francesco Sabatini, quien como arquitecto real había recibido el encargo de Carlos III de construir en las cercanías del Palacio Real (por aquel entonces recientemente inaugurado como nueva residencia real) el Palacio de los Secretario de Estado, destinado a albergar al Primer Secretario de Estado o primer ministro y a varias de las dependencias administrativas ligadas a la función de este. El lugar elegido fue el solar situado junto al Colegio Convento de doña María de Aragón, hoy Palacio del senado, frente al Real Monasterio de la encarnación.

El palacio resultante fue un edificio sencillo y externamente de trazas clásicas madrileñas: Sobre basamento de piedra se elevan los muros de ladrillo visto en los que se abren, en rígida simetría, vanos y ventanas. El interior, si bien muchos de los elementos decorativos se han perdido, está en cambio más estéticamente ornamentado, destacando sin duda arquitectónicamente la escalera de marmol de tipo imperial que arranca del vestíbulo porticado y, subdividiéndose en dos tramos perpendiculares, desemboca en el piso principal. Se conserva la disposición de los grandes salones, así como la mayor parte de las pinturas de sus techos, de motivos chinescos, neopompeyanos o paisajistas. En aquellos momentos el Secretario era el marqués de Grimaldi, que no llegó a instalarse en él. Finalizado el edificio, sí lo habitó su sucesor, el conde de Floridablanca,

El Palacio se denomina del marqués de Grimaldi porque este fue el Secretario de Estado vigente cuando se finalizó la construcción, aunque realmente él no llego a instalarse plenamente en el edificio (fue destituido en 1777). Su sucesor, el conde de Floridablanca sí habitó el inmueble hasta 1792 (tras el fallecimiento de Carlos III había sido mantenido en el cargo por el nuevo rey Carlos IV), y tras este vendría Manuel Godoy, quien no sólo va a habitar el Palacio sino que lo adquiere en propiedad tras permutar con la corona dicho inmueble a cambio de varias viviendas que él poseía. Al fijar Godoy en este Palacio su residencia oficial encarga diversas obras de ampliación y mejora. No sólo se introducen mármoles y maderas nobles, sino que se decoran techos y se embellecen estancias, especialmente con el aporte de la fantástica colección de pinturas que el "Principe de la Paz" posee, entre las que se encuentran obras maestras, como “La Venus del espejo” de Diego Velázquez y “La educación de Cupido” de Correggio. También estuvieron allí por lo visto colgados por un tiempo los cuadros de “La maja desnuda” y “La maja vestida” de Francisco de Goya, quien además pintó por encargo de Godoy cuatro pinturas alegóricas de formato circular, de las que actualmente se conservan tres  en el Museo del Prado.

En 1807 Godoy va a recibir como regalo del Ayuntamiento de Madrid el Palacio de Buenavista, en la actual Plaza de Cibeles (sede ahora del Cuartel General del Ejército de Tierra), edificio que hasta ese momento había pertenecido a los duques de Alba. Godoy procedió a hacer el traslado de domicilio y, aunque realmente no llego a habitar su nueva residencia, pues cayo pronto política y socialmente en desgracia, lo cierto es que pronto dejaría ya el Palacio del Marqués de Grimaldi. En 1808 Madrid va a ser ocupado por las tropas napoleónicas y Joaquín Murat, cuñado de Napoleón, decide en calidad de máxima autoridad militar de las tropas francesas acantonadas en la capital instalarse en nuestro palacio. Desde allí, este comandante con serias aspiraciones a ser proclamado rey de España (finalmente ya sabemos que Napoleón reservó dicho título para su hermano José Bonaparte y otorgó a Murat el de rey de Nápoles) vivió el levantamiento del pueblo de Madrid y fue desde allí desde donde gestionó la violenta represión acaecida durante el 2 y 3 de mayo.

El Palacio sufrirá durante la invasión napoleónica el expolio de las tropas francesas y, perdido buena parte de su antiguo esplendor. en los años sucesivos cambiará a menudo ya de finalidad como inmueble de uso público: Fue primero sede del Consejo del Almirantazgo, pasando en 1819 a albergar las dependencias de la Biblioteca Real; en 1826 se convirtió en sede de las Secretarías del Despacho de Gracia y Justicia, Hacienda, Guerra y Marina, hasta que un incendio en el edificio ocurrido el 29 de noviembre de 1846 aconsejó el traslado de estas dependencias, ya convertidas con el régimen liberal en Ministerios. Sólo quedaron en el edificio las dependencias del Ministerio de Marina, al que pocos años después se le agregarían las del recientemente creado Museo Naval (1844). El resto del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX siguió desempeñando funciones ministeriales, aunque en algunas ocasiones parte de sus habitaciones y salones recuperaron el lujo de tiempos pasados al convertirse en los alojamientos de las futuras reinas de España, María Cristina de Austria y Victoria Ana de Battenberg, antes de sus respectivas bodas con Alfonso XII -en segundas nupcias- y Alfonso XIII. En 1941 se decidió instalar en el palacio el Museo del Pueblo Español, donde se podían contemplar trajes regionales e históricos, así como productos y manifestaciones artísticas locales y populares. En 1977 se convertiría en el actual Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.

En 1962 fue declarado Monumento Histórico-Artístico y desde el 2000 tiene la consideración de Bien de Interés Cultural (BIC).

Para terminar, no quiero dejar de referir una curiosidad más relacionada con este palacio, y es que a día de hoy sigue conservándose íntegro el despacho que Manuel Godoy tuvo allí (no sólo la mesa y la silla, sino también la lámpara dieciochesca, el recubrimiento enmaderado en caoba de los muros, los adornos en paredes, la alfombra de la desaparecida Real Fábrica de Santa Bárbara, … ), pero no se conserva en el Palacio de la plaza de la Marina, sino en la planta noble del actual Cuartel general de la Armada situado en la confluencia entre el Paseo del Prado y la calle Montalbán. Pinturas y mobiliario fueron trasladados allí en 1929, pieza a pieza y respetando para la nueva ubicación las dimensiones y detalles de la estancia original. El despacho no está abierto al público y solo se abre actualmente para recepciones del más alto rango estatal.


Si sientes curiosidad por ver como es dicho despacho pincha en el enlace que te facilito y que da acceso a diversas fotografías facilitadas en su día por el diario ABC.