Un posible nuevo museo en Madrid

Hace unos días pudimos leer en la prensa que la nueva alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, tiene la intención de abrir al público el Palacete del Parque del Capricho, dentro de una política de aprovechamiento de edificios municipales actualmente sin actividad. Me parece una estupenda noticia, especialmente porque lo que se tiene proyectado es la creación en su interior de un museo dedicado a la destacada figura de la duquesa de Osuna, mujer de gran trascendencia social y cultural en su tiempo e impulsora del precioso recinto que conforma El Capricho (ya tratado en este blog).


Exteriormente el palacete se conserva en muy buen estado, pero parece ser que no tanto así el interior, que precisará seguramente de algunos retoques para restituir parte de su antíguo lustre. En línea con ello se informa que existen negociaciones para que el museo del Prado ceda a este nuevo museo cuadros y muebles de la época, algunos de ellos procedentes originalmente de dicho palacete.

¡Bienvenidas iniciativas como esta y ojalá se extiendan!

Cines Madrid

Al pasar por la Plaza del Carmen y contemplar los restos del recientemente demolido edificio de los Cines Madrid no pude evitar un recuerdo nostálgico de tardes de juventud pasadas en aquel cine y rememorar de paso, por unos instantes, el hoy entrañable recuerdo de otras salas de proyección del centro de la ciudad a las que asistí en más de una ocasión y que ya han desaparecido para siempre, como los cines Imperial, Azul, Rex, Avenida, o Pompeya, transformados actualmente en tiendas y locales de uso comercial ajeno al séptimo arte (el Palacio de la Música, cerrado hace ya tiempo, presumible y lamentablemente correrá a no mucho tardar igual suerte, pero de momento permanece ahí, dejando levemente entornada la puerta de la esperanza).

El demolido edificio de los Cines Madrid tenía una larga e interesante historia que habría hecho razonable la defensa por parte del Ayuntamiento de su conservación como patrimonio de la ciudad, tal y como solicitó formalmente la Asociación "Madrid, Ciudadanía y Patrimonio" (muy recomendable la lectura, accesible desde aquí, del documento técnico elaborado por ellos para respaldar la presentación de alegaciones). Ya no hay solución. El edificio ha desaparecido, aunque eso sí se conservará la fachada de estilo neoclásico que daba a la Plaza del Carmen. ¡Es lo que hay!

Los Cines Madrid ocupaban el solar donde antiguamente estuvo el convento de los Carmelitas Calzados, fundado en 1575, y del que formaba parte la iglesia del Carmen que aún permanece y a la que se accede desde las calles del Carmen y de La Salud.

A finales del siglo XIX, aprovechando una remodelación de la Plazuela del Carmen y puesto que con la desamortización de Mendizábal el convento había dejado de estar operativo, se construye sobre su solar un frontón, espectáculo deportivo en boga por aquel entonces, tal y como ya comentamos en otra entrada de este blog al referirnos a otro de los grandes frontones existentes en Madrid). Este frontón, al que se denominó Frontón Central, fue inaugurado el 18 de mayo de 1899 con un partido de pelota y un concierto dirigido por dos de los grandes compositores del momento: Tomás Bretón y Jerónimo Jimenez. Desde prácticamente sus inicios, el edificio tuvo funciones polivalentes, pues junto al juego de pelota en él se desarrollaron otras variadas actividades, como la organización de bailes y la celebración de multitudinarios mítines políticos, como aquel que el 23 de junio de 1899, presidido por Canalejas, contó con la intervención de personajes históricos tan importantes como Pi y Margall, Nicolas Salmerón, Pablo Iglesias, Lerroux o Vicente Blasco Ibañez, por poner sólo algunos ejemplos.

Tras varios años de rentable actividad, el interés de los madrileños por el juego de frontón empieza a decaer y los propietarios del Frontón Central deciden impulsar el local transformándolo por la noche, a partir de 1906, en una sala de espectáculos: El "Central Kursaal". Allí actuará en 1916 con su famoso y sugerente espectáculo de danzas exóticas la controvertida artista-espía Mata-Hari, allí se consolidarán figuras locales como La Chelito y La Fornarina, o actuarán estrellas del momento, como Pastora Imperio y La Argentina.

Allí en el Central Kursaal también fue donde nacerá una de esas historias que hacen las delicias del periodismo de papel cuché de todos los tiempos y que quedaron entonces grabadas en el imaginario popular: Cuentan que habiendo asistido el riquísimo maharajá de Kapurthala a una fiesta allí celebrada con motivo de la boda de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg, quedó este prendado de una desconocida bailarina, Anita Delgado, que formaba parte con su hermana Victoria del duo "Las Hermanas Camelias" que abría la función. Poco después y con la curiosa mediación epistolar de Romero de Torres y Valle-Inclán, la pareja se casará y lo hará con gran boato (la novia acudió a la ceremonia india a lomos de un elefante lujosamente adornado), despertando en el imaginario popular el sueño de uno de esos cuentos rosas de amor por encima de clases sociales que tanto gustan.

Con el paso de los años, el local del Frontón Central siguió adaptándose a los tiempos. En 1923 se convertirá en sede del Circo Americano, pasando nuevamente a acoger al año siguiente partidos de frontón y a combinar estos con la proyección de películas de ese incipiente cine que se ponía de moda. Las primeras películas eran mudas, lo que permitía dividir la sala en dos por medio de unas cortinas y simultanear dos proyecciones (vemos pues que ya había multicines!!). Entre 1933 y 1942 funcionó ya plenamente como cine, pasando en 1943 a ser teatro (es cuando el edificio se remodela quizás más profundamente y cuando adquiere ese estilo neoclásico que recordamos por su fachada), para nuevamente dar paso en 1945 a sala de cine, y a multicine en 1979, permaneciendo como tal hasta que en 2002 el local cierra definitivamente.

Dentro de poco este antiguo frontón y cine será un nuevo centro comercial y un gimnasio. Para las nuevas generaciones y para los visitantes de la ciudad este edificio será simplemente uno más, quizás con la peculiaridad de una fachada singular en el entorno de una plaza. Esta entrada de blog es un pequeño homenaje a sus 116 años de historia y una petición de protección para que no se deje perder el patrimonio de la ciudad.

En agosto y en Madrid las Verbenas y el chotís

Agosto es mes festivo en los madriles, pues tres son las festividades de arraigo popular que sin solución de continuidad se celebran en este periodo estival: San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma. Fiestas verbeneras con claro ambiente de barrio animadas con música más o menos actual alternada con los tradicionales y castizos chotis, en las que vecinos y visitantes refrescan el gaznate con sangrías y limonadas sin que por ello se desprecie también la cerveza fresca, fiestas en fin en las que la gente busca disfrutar del ambiente y en las que chulaponas de  mantón y chulapos de palpusa y de chopin aprovechan un año más para lucir su palmito. ¡Viva las fiestas de agosto!

Comenzamos con San Cayetano, cuyo día grande es el 7 de agosto. La iglesia de dicho nombre está en la calle de Embajadores nº 15 y la fiesta se organiza en sus cercanías, mereciendo la pena que la incluyamos en nuestro recorrido (Churriguera y Ribera trabajaron en la construcción de esta iglesia y su portada exterior, la única parte del edificio que sobrevivió al incendio ocurrido durante la Guerra Civil, ostenta la categoría de ser Monumento Histórico Artístico Nacional).

La Plaza de Cascorro es donde se concentra la mayor animación durante las fiestas de San Cayetano y donde se instala el escenario de actuaciones. Fuera de ella, son las calles del Oso y de los Abades las que normalmente completan el área verbenera, siendo engalanadas por los vecinos, quienes además ofrecen a los viandantes limonada gratuita (bueno, se admite la voluntad para ayudar a sufragar gastos).

San Lorenzo, cuya festividad se celebra el 10 de agosto, toma luego el testigo y traslada el centro de la verbena a partir del día 8 al barrio de Lavapiés, concretamente a la plaza de dicho nombre y a la aledaña calle de Argumosa, cercana a la parroquia de San Lorenzo (sita en la calle del Doctor Piga, esta pequeña iglesia es conocida popularmente como el Templo de las Pulgas por sus reducidas dimensiones).

Finalmente, del 12 al 16 de agosto se celebra La Paloma, la más popular de las festividades, pues la Virgen de la Paloma, sin ser oficialmente patrona de la Villa, es considerada patrona popular de los madrileños. Los actos más emotivos de esta celebración tienen lugar el día 15, festividad de la virgen, cuando el cuadro de La Paloma es descolgado por los bomberos y sacado en procesión.

El eje de celebración de esta festividad popular es la calle de Toledo y las calles que desembocan en ella (incluyendo lógicamente la Iglesia de La Paloma y sus aledaños). La Plaza de la Paja y la de las Vistillas son los lugares donde acudir a echarse unos bailes.

Os facilito seguidamente un enlace al Programa de Festejos. ¡Nos vemos por allí!

El servicio de bicicletas BiciMad

Siendo claro partidario del uso de los transportes públicos en las grandes ciudades confieso que hasta hace poco no había hecho uso de uno de los que ofrece la ciudad de Madrid. Me refiero al servicio de bicicletas eléctricas BiciMad que el Ayuntamiento de Madrid puso en marcha hace ya más de un año. Lo he probado y sinceramente recomiendo su utilización.

Hace tiempo que uso la bicicleta como forma de esparcimiento y ejercicio (ya comenté, por ejemplo, lo agradable que es su uso en la Casa de Campo y otras zonas verdes) pero no la había usado como medio de desplazamiento urbano propiamente dicho y la verdad es que para trayectos de media distancia puede ser sin duda una agradable alternativa, pues la ayuda eléctrica que estas bicis incorporan minimiza enormemente el esfuerzo que el ciclista debe hacer para desplazarse, hasta el punto que las cuestas arriba se te hacen prácticamente llanas.

BiciMad, el sistema de bicicletas públicas de Madrid entró en funcionamiento el 23 de junio de 2014 con una primera fase del proyecto en la que se  puso a disposición de los usuarios 1560 bicicletas y 123 estaciones de anclaje distribuidas en el rectángulo delimitado por la calle de Bailén; el paseo del Pintor Rosales; las calles de Alberto Aguilera, Sagasta y Génova; las calles de Padilla y de Doctor Esquerdo; la avenida de Barcelona y la ronda de Toledo. La empresa navarra Bonopark es la adjudicataria del servicio por un periodo de 10 años.

El servicio arrancó francamente mal, pues fueron numerosos los problemas técnicos que surgieron y, aunque lentamente han ido corrigiéndose en buena parte, a día de hoy no podemos decir aún que el servicio funcione del todo correctamente, pues son frecuentes las quejas de los ya bastante numerosos usuarios del mismo (46.424 a finales de junio de 2015). En el presente año 2015 está previsto incrementar el servicio BiciMad con 42 nuevas estaciones (fundamentalmente en la zona norte de la ciudad), 1.008 anclajes y 468 bicicletas, de forma que a cierre de año Madrid cuente con un total de 165 estaciones y 2.028 bicicletas eléctricas al servicio de los madrileños.

El servicio BiciMad  funciona en dos modalidad de usuarios: Abonados y Ocasionales. Para los primeros, el precio de la tarjeta de abonado (se gestiona vía web y se obtiene en los totém que hay en las estaciones de anclaje) oscila entre los 15 euros y los 25 euros anuales, dependiendo de si se posee abono transporte o no, y las tarifas de uso son de 0,50 euros la primera media hora, y las siguientes fracciones (hasta las dos horas), de 0,60 euros cada una. Por su parte, el usuario ocasional tiene que seleccionar en el tótem una tarjeta de un día, tres días o cinco días. Esta tarjeta, gratuita, le permite retirar la bicicleta las veces que quiera durante el periodo de validez de la misma, realizándose el cobro que corresponda (más caro que en el caso anterior) por los tiempos de uso efectuados al final de dicho periodo de validez. Adicionalmente, como garantía del cobro, al expedir el tótem la tarjeta queda bloqueado un importe de 150 € en la disposición de saldo de la tarjeta bancaria ("pre-autorización") que se desbloquea cuando se ha realizado el cargo en la tarjeta bancaria del importe que corresponde por los tiempos de uso efectuados.

Desde la ventana de este blog quiero finalmente sumarme al requerimiento para que el Ayuntamiento de Madrid no ceje en la implantación y mejora de este servicio público de transporte, ecológicamente saludable, que nos sitúa gratamente en línea con iniciativas municipales similares implantadas con éxito en otras ciudades españolas y europeas. Confiemos en que poco a poco el servicio mejore y en que los madrileños y visitantes usuarios del mismo sepamos estar a la altura cívica que requiere siempre el buen funcionamiento de este tipo de iniciativas. Como dice el llamamiento de sensibilización ciudadana que estos días he visto circular por la red: Declaremos "la guerra" al vandalismo.




El Estanque del Retiro

Los aledaños del Estanque del Parque del Retiro son sin duda uno de esos sitios preferidos por los madrileños para pasear en un día festivo, preferentemente si el tiempo soleado acompaña. La distracción allí está asegurada, pues a lo agradable del entorno arbóreo y monumental hay que añadir el disfrute que para niños y mayores supone la contemplación de los pequeños espectáculos ofrecidos por variedad de músicos, magos y titiriteros, sin olvidar además el propio espectáculo que ofrece el estanque con sus barcas, y también las voraces y enormes carpas luchando siempre por unos trozos de pan arrojados al agua.

El origen del Estanque Grande, -pues este es su nombre oficial-, se remonta al del propio recinto del Retiro, lugar de recreo creado entre 1630 y 1640 a iniciativa del Conde-Duque de Olivares para el disfrute de la Corte del rey Felipe IV. De aquella época inicial hoy permanece, además de buena parte de árboles y plantas, el Salón de Reinos del antiguo Palacio del Buen Retiro (hasta hace sólo unos años utilizado como sede del Museo del Ejército y hoy cerrado), el Casón (antiguo salón de baile), el Estanque de Las Campanillas o Pequeño Estanque Ochavado (recientemente restaurado), el Estanque Grande,  y la Ría Chica. De ellos, en concreto el Estanque Grande que nos ocupa fue construido en 1634 por Cristobal de Aguilera, maestro mayor y veedor de las fuentes de Madrid.

El diseño del Estanque Grande era originalmente algo mayor seguramente que el que ahora vemos, contando además con diversos elementos que desaparecieron con el tiempo. Disponía en su perímetro con varios embarcaderos y edificaciones, -los llamados “pescaderos”-, desde los que la realeza y sus acompañantes podían pescar. En el centro del estanque, tal como se aprecia en el plano de Texeira, había una isleta que se utilizada como punto de desembarco de caballeros y damas en sus lúdicos paseos náuticos y también como apoyo escenográfico en las neumaquias (representación de batallas navales) y en los diversos eventos teatrales y musicales que se programaban. Del estanque partía también un canal navegable, llamado del "Mallo" o "Ría Grande", que discurriendo aproximadamente a lo largo de lo que hoy es el Paseo de Coches llegaba hasta la altura de lo que ahora es la glorieta del Ángel Caído, en donde el canal finalizaba formando una isla interior en la que se levantaba una ermita, la de San Antonio de los Portugueses (posteriormente, en el lugar que ocupó esta se construyó en 1760, durante el reinado de Carlos III,  la famosa Real Fábrica de Porcelanas, popularmente conocida como “la China”). El agua del Estanque Grande procedía mayoritariamente del Arroyo Abroñigal, siendo recogida a tal efecto mediante cuatro grandes norias que, disimuladas en el interior de templetes, estaban situadas a los lados del estanque.

No se tienen datos fiables de en qué momento exacto desaparecieron tanto la isleta como el canal del Mallo, pero la primera ya no aparece en los mapas del reinado de Carlos III (1785) y la canalización seguramente se alteró a causa de las reformas de José I (1808-1814).

En 1817, tras el estado en que como consecuencia de la Guerra de la Independencia quedaron los Jardines del Retiro (el ejército invasor napoleónico instalo una ciudadela en su interior, haciendo de la fábrica de La China la instalación central de la misma), Fernando VII encargó a su arquitecto mayor, Isidro González Velázquez, la realización de diversas obras de acondicionamiento y mejora. Entre las nuevas construcciones que se hacen destacan la Fuente Egipcia y, en el lado oriental, un Embarcadero en piedra, ladrillo y madera, con cubierta de zinc y plomo en tres cuerpos y decoración “chinesca”. En el interior de este Embarcadero, que podemos apreciar en el cuadro adjunto de José Ribelles, diversas estancias acogían a la familia real para que pudieran descansar cuando acudían a los festejos en el Estanque.

En 1867 se abrió al uso público la navegación en el estanque, completándose el nuevo servicio a los madrileños con diversas instalaciones hosteleras que atrajeron a partir de entonces a muchos asiduos. En 1917 se construyó un nuevo embarcadero al norte del estanque que vendría a sustituir al anterior que por entonces estaba ya en muy mal estado y fue derribado. En su emplazamiento se construiría el gran monumento a Alfonso XII que desde su inauguración en 1922 preside la estampa del estanque. Este conjunto monumental fue proyectado por el arquitecto José Grases Riera. Mide 30 metros de alto, 86 metros de largo y 58 metros de ancho, y en su elaboración participaron más de veinte escultores. Su simbología es grandilocuente: En el centro de un gran hemiciclo de columnas que representa al pueblo español se alza, sobre un gran pedestal, la estatua ecuestre del rey (realizada por Mariano Benlliure) en actitud calmada, como corresponde a su título de "Pacificador". Del agua del estanque ascienden hacia el monumento central unas escalinatas flanqueadas por leones de piedra sobre pedestales con sirenas de bronce.

El Estanque es poco profundo, pues con una media de 1,27 metros oscila en partes entre los 60 centímetros de mínimo y los 1,81 metros máximos. A pesar de ello, parece ser que durante la época romántica fue escenario de numerosos intentos de suicidios. ¡Como no fuesen devorados por las carpas! (he leído que una de ellas, a la que llamaban Margarita, llegó a medir 1 metro de longitud y a pesar 12 kilos, pero como no soy pescador y se que en el gremio se tiende a exagerar, tomo el dato con cautela).

El Estanque se ha vaciado completamente en varias ocasiones para su limpieza y sorprende saber que además de lodo y peces muertos (ver imágenes del No DO) en su lecho se han encontrado muchas más cosas, algunas realmente sorprendentes. En el año 2001, por ejemplo, se sacaron de allí 192 sillas, 40 barcas, 41 mesas, 20 papeleras, 9 bancos de madera, 3 contenedores, 19 vallas del Ayuntamiento, 50 teléfonos móviles, una máquina expendedora de chicles, varios carros de la compra, numerosos monopatines y una caja fuerte (abierta y vacía).

Como curiosidad, señalar que en 1963 se desecó el estanque para rodar unas escenas de la película "El Fabuloso Mundo del Circo" en las que se aparentaba estar en el Parque de Atracciones de Viena (el cercano Paseo de Coches se transformó también para la ocasión en los Campos Elíseos de París). Aquí tienes una foto con algunos de sus afamados protagonistas, -John Wayne, Claudia Cardinale, Rita Hayworth-, y el monumento de Alfonso XII al fondo. 

¡No dejes de disfrutar de los parques y jardines de Madrid!

¡Ah!, y por si fuese de tu interés, te facilito seguidamente otros enlaces de este blog relacionados con el Parque del Retiro:


Puente de San Fernando

De los puentes históricos de Madrid seguramente el menos conocido, por encontrarse a las afueras de la ciudad y por haber quedado desde hace años relegado casi exclusivamente al paso de los ciclistas que recorren el anillo verde que hoy lo cruza, es el Puente de San Fernando.

Situado sobre el río Manzanares, en el tramo donde se separan la autovía de La Coruña y la carretera del Pardo, este puente de sillares de granito fue construido en el año 1750, en el contexto de un proyecto de acotamiento y mejora de los accesos a El Pardo llevado a cabo durante el reinado de Fernando VI y que incluyó, además del puente, la creación de la cerca que rodea al Real Sitio, la Puerta de Hierro, la marca de Fuencarral, y una serie de pequeños puentes sobre diversos arroyos afluentes del Manzanares.

Anteriormente al Puente de San Fernando en el lugar existió una pasarela de madera que, supongo por su color, era conocido como el Puente Verde de Madera. No es que fuera un nombre muy ocurrentes para estar en pleno Siglo de las Luces, pero ¡es lo que hay!

El puente que hoy vemos presenta dos tramos independientes, construidos en diferentes épocas. El primitivo de 1750 es el situado en la parte más oriental y consta de cuatro ojos (originalmente llegó a tener seis). Fue diseñado por el arquitecto Jaime Bort, autor por ejemplo también de la fachada principal de la Catedral de Murcia. Debido a que con posterioridad el cauce del río sufrió un desplazamiento, en el año 1856 se construyó, siguiendo por suerte estética el mismo estilo del primer puente, un nuevo tramo de tres vanos y que quedó unido al anterior mediante un muro que da continuidad longitudinal al conjunto, de tal forma que desde la parte superior no se percibe la existencia de dos estructuras, la “moderna” que es por donde discurre actualmente la corriente, y la antigua, que ha quedado sobre tierra firme (bajo uno de sus ojos existe ahora un acceso auxiliar al antiguo Parque Sindical y actualmente Parque Deportivo Puerta de Hierro).

 Sobre el murete protector de la parte alta, a ambos lados del puente, están colocadas frente a frente dos estatuas que representan a Fernando III el Santo y a Santa Bárbara, las cuales fueron erigidas en honor de los reyes Fernando VI y Bárbara de Braganza, por ser los santos de quienes provienen sus respectivos nombres. La denominación de Puente de San Fernando se corresponde con la mencionada escultura del monarca allí presente. Ambas esculturas son obra de Vicente Bort, hermano del mencionado constructor del puente, y que habiendo sido también uno de los artistas que colaboró en los grupos escultóricos del exterior del Palacio Real, los populares “Reyes godos”, se ve que mantuvo aquí el mismo estilo.


El puente, reservado ahora al paso como he mencionado de ciclistas y paseantes en ruta por el Anillo Verde Ciclista, soportó el paso de vehículos hasta el último tercio del siglo XX, pues servía de enlace entre la M-30 y la A-6. Tras la construcción de un viaducto en sus inmediaciones, que cumple ahora este cometido, la circulación de automóviles está por suerte prohibida.

Exposición temporal: a Su imagen. Arte, cultura y religión

La exposición "a Su imagen. Arte, cultura y religión" retoma el espíritu doctrinal del que se ha servido siempre la Iglesia católica para transmitir a través de todos los medios a su alcance su mensaje evangélico. Así, a lo largo de los siglos, papas, cardenales y obispos, acogieron bajo su mecenazgo a grandes artistas que, en contraprestación, ayudaron a asentar en la población valores y creencias católicas plasmando en sus obras hitos de la historia sagrada y de la Iglesia.

Con ese trasfondo catequista que queda visible en la propia estructura de las secciones en que se divide la exposición que actualmente puede verse en el Centro Cultural de la Villa Fernán Gómez, los organizadores han reunido más de cien obras del amplio periodo temporal comprendido entre el siglo X y el XX pertenecientes a artistas de la talla, por ejemplo, de Alonso Cano, Berruguete, Zurbarán, Murillo, Rubens, Van Dyck, Velazquez, Goya o el Greco. Las obras expuestas proceden de 22 diócesis y de colecciones públicas y privadas.


Exposición: a Su imagen. Arte, cultura y religión
Lugar: Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa (Pza. Colón, 4)
Fechas: del 19/11/2014 al 12/04/2015
Horario: de 10 a 20 h (a 21 h fines de semana)
Precio: 7 € (general)