
La afición por los juegos de pelota había llegado a Madrid de la mano de la realeza, que habiéndolos descubierto durante sus veraneos en San Sebastián decidió fomentarlos aquí para su disfrute durante todo el año, siendo pronto bien acogido también por el pueblo madrileño (al espectáculo en sí se sumaba el atractivo de las apuestas en torno al juego). Así, en 1891 se inaugurará en la calle Alfonso XII el primero de los frontones de Madrid, el "Jai Alai". Al año siguiente lo hará, en la calle Marqués de Urquijo, el "Fiesta Alegre" (el nombre es la castellanización de la palabra vasca Jai Alai), frontón que fue por lo visto el de mayores dimensiones de los que se abrieron en aquella decada, tanto por el tamaño de su cancha (70 metros de largo) como por la capacidad de su graderio (permitía hasta 5500 espectadores). Otros muchos frontones les siguieron rapidamente, como "Madrileño", "Retiro", "Buenos Aires", "Euskal Jai", "San Francisco el Grande", "Beti Jai", o "Central". Este furor de los frontones decaerá significativamente con la entrada del siglo XX, aunque experimentaría un temporal repunte durante los años veinte y treinta, en los que Madrid ve surgir algunos nuevos locales, como el "Recoletos", el "Nuevo Jai Alai" o el "Madrid", que como curiosidad diremos respecto a este último que era el único que ofrecía partidos de mujeres pelotaris (la modalidad de juego femenina era el frontenis). Todos ellos, menos el Beti Jai, han desaparecido hoy en dia, pues fueron demolidos o profundamente transformados (por ejemplo, el Central, en la Plaza del Carmen, se reconvirtió en cine y el Frontón Madrid, en la calle Doctor Cortezo 10, es ahora un moderno hotel).

El Beti Jai fue construido por el arquitecto Joaquín Rucoba, autor por ejemplo también del Teatro Arriaga de Bilbao y de la plaza de toros de Málaga. Dispone de un patio cancha de 67 metros de largo por 20 de ancho, que se encuentra rodeado en dos de sus lados por un elegante graderío elíptico con capacidad para cerca de 4000 personas, el cual se cierra arquitectonicamente en su lado oeste por un muro curvo de ladrillo de estilo neomudéjar.
Actualmente el Frontón Beti Jai está declarado "Monumento del Patrimonio Histórico de España" y "Bien de Interés Cultural", por lo que consuela que, al menos, cuenta con protección, pero es evidente que el largo abandono al que sigue sometido amenaza su supervivencia, siendo urgente acometen inversiones de rehabilitación y darle una usabilidad que haga viable su mantenimiento futuro, como instalación deportiva exclusivamente o compartiendo actividad multifuncional con otras iniciativas culturales.