
Pues bien,
sirviéndonos de que dicho error dotó a la mencionada fuente de esa peculiaridad
histórica, hoy la he elegido para proponer encaminar hacia ella uno de nuestros
paseos, pues aunque en si misma carece de cualquier atractivo monumental (es
una sencilla fuente de estructura de granito rematada con un adorno en forma de
piña, con dos pilones laterales y dos caños, de los que ya no sale agua), tiene
el encanto de la curiosidad y el atractivo complementario de estar enclavada en
uno de los barrios más castizos de nuestra ciudad, cuna en su día de los
manolos y manolas, y en el que hoy se respira un enriquecedor ambiente
multicultural y étnico, similar seguramente en esencia al que hace siglos
también se vivió allí con la convivencia de judíos, árabes y cristianos.

El nombre
de "cabestreros", que da nombre a la calle y a la plazuela, responde
a que en aquel lugar es en donde se establecieron, dentro de una distribución comercial
por gremios, los trabajadores del cáñamo, a los que se les llamaba cabestreros
por ser los que hacían los ramales o cabestreros para las caballerías. La
fuente curiosamente también fue conocida por muchos como “la de los Machos”,
porque según el saber popular sus aguas tenían unas propiedades especiales que exaltaban
la virilidad de los hombres que la bebían.
En este
lugar ha existido una fuente al menos desde el siglo XVII, representada en el
plano de Texeira. En el siglo XIX fue sustituida por una muy sencilla, de
faroles. La fuente actual se colocó en la época de la
II República Española, en concreto en el año 1934 como se puede observar en la
inscripción realizada en la piedra.
Madrid cuenta, además de esta, con otras fuentes de tiempos de la República, aunque no están como hemos ya dicho identificadas como esta con inscripciones literales al respecto. Es el caso, por ejemplo, de la fuente de la Cuesta de los Ciegos, en la calle de Segovia, a los pies de la escalinata que sube hasta las Vistillas, o de la mayoría de las fuentes que existen en la Casa de Campo en las proximidades del Lago, como la de Neveros, la del Triángulo, o la del Plátano Gordo.

Madrid cuenta, además de esta, con otras fuentes de tiempos de la República, aunque no están como hemos ya dicho identificadas como esta con inscripciones literales al respecto. Es el caso, por ejemplo, de la fuente de la Cuesta de los Ciegos, en la calle de Segovia, a los pies de la escalinata que sube hasta las Vistillas, o de la mayoría de las fuentes que existen en la Casa de Campo en las proximidades del Lago, como la de Neveros, la del Triángulo, o la del Plátano Gordo.