
Aunque la Quinta de los Molinos tiene varias entradas, la que yo te propongo es la que se encuentra aproximadamente frente al número 520 de la calle de Alcalá, justo al lado de la salida de metro de Suanzes (línea 5), ya que si no vives cerca de la zona te permite acercarte hasta allí facilmente utilizando el transporte público.

Por lo que cuentan, el objetivo de César Cort fue recrear una finca de aspecto parecido a su lugar de origen, es decir, una finca agrícola del litoral mediterráneo, de ahí la presencia de amplios cuadros de almendros, olivos y diversos elementos arquitectónicos como son los Molinos. El agua para regar la finca era extraída mediante los citados molinos de viento de los pozos y manantiales subterráneos y después almacenados en albercas que también tenían, y así puede apreciarse en la visita, una función decorativa. Por esta finca circulaban por lo visto dos modestos arroyos: el de los Trancos, al norte y el de la Quinta al sur.


Tras la muerte del propietario de la Quinta en 1978, sus herederos llegaron a un acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid en 1982 por el cual 21 hectáreas de la finca pasan a ser zona verde de uso público (el parque actual) y las siete restantes zona de construcción de viviendas (también edificadas junto al recinto de la finca).
El parque es como dije al principio de grandes dimensiones, por lo que te recomiendo que te tomes tu tiempo para pasear por él tranquilamente. ¡Disfrútalo!