
Dado que fue famosa la rivalidad por acaparar protagonismo existente en la época entre la reina Mª Luisa, la duquesa de Alba y la de Osuna, es de entender que puesto que las dos primeras poseían ya villas de recreo más o menos próximas a Madrid (Aranjuez y Piedrahita), la duquesa de Osuna tomase el proyecto de esta nueva residencia como algo importante y muy personal, implicándose activamente tanto en la supervisión de los diseños como en la contratando para la ejecución de los mismos de prestigiosos artistas, jardineros y escenógrafos.
El excelente resultado del trabajo llevado a cabo en El Capricho queda de manifiesto en un diseño de parque que integra tres tipos de jardines clásicos: En la parte baja, la que se corresponde con el espacio más antiguo de la finca, nos encontramos con un jardín de estilo italiano, en el que los setos se mezclan con espacios arbóreos de hoja caduca que posibilitan la entrada del sol en invierno mientras que en verano ofrecen una agradable y fresca cobertura al paseante. En esta zona es donde además encontraremos el invernadero y el laberinto vegetal (divertimento frecuente en los jardines de época y que aquí se encuentra reconstruido, al parecer fielmente respecto al original que debió conocer la duquesa, pues el primigenio quedó destruido durante la Guerra Civil). La parte central del recinto, la que une mediante una hermosa avenida la entrada principal al recinto con el Palacete, se corresponde con un jardín de estilo francés. En él se distinguen claramente elementos representativos de este estilo, como el parterre, las plazuelas, o las pequeñas praderas de césped acotadas por setos cuidadosamente recortados, indicativos de un estilo de jardinería que exalta el dominio del hombre sobre la naturaleza moldeándola a su capricho. Por último, ocupando la parte más extensa y digamos moderna del parque, encontramos un jardín paisajista de tipo inglés, en el que se busca evocar a la naturaleza en su estado más puro: Diversidad de árboles, arbustos y flores surgen en aparente aleatoriedad en un paisaje con montículos, senderos serpenteantes, estanques, etc. Dentro de este jardín y complementando los múltiples rincones que invitan al paseo relajante, encontramos también la zona destinada en su día a la más pura diversión cortesana: Columpios, embarcadero, canal fluvial, castillo de batallas, Casino de Baile, ... y hasta una pequeña granja. ¡No estaba mal!
Comparada con la grandiosidad de los jardines llama quizás la atención del visitante la relativa sencillez del Palacete, pues carece externamente de adornos ornamentales relevantes (parece ser que se usaron en su momento elementos tipo atrezo que complementaban la decoración habitual cuando se celebraban eventos). Respecto al interior poco puedo decir, pues no es visitable. Parece ser que ya nada hay en su interior que merezca especialmente la pena artísticamente hablando, pues los enseres que allí había fueron vendidos por algunos propietarios sucesores de los duques años después de que estos falleciesen, o han sido trasladados a otros lugares (allí estuvieron originalmente, por ejemplo, varias conocidas obras de Goya, como El columpio, Las cuatro estaciones, La merienda campestre o La pradera de San Isidro).
Jardines de El Capricho
Dirección: Paseo Alameda de Osuna, s/n
Horario: Sábados, domingos y festivos de 9 a 21 h.
Metro más próximo: Alameda de Osuna