Interesante exposición temporal la que, con el título de “
Goya y el infante Don Luis: el exilio y el
reino”, podemos ver en el Palacio Real de Madrid hasta el 20 de enero de
2013.

Entre las pinturas y diversas piezas que se muestran, procedentes de varias colecciones, sin duda nos sentiremos
especialmente atraídos por los cuadros que Goya pintó para el infante y su
familia. Hay que señalar que Luis de Borbón fue un importantísimo mecenas del
siglo XVIII, protector y promotor de artistas de la talla del compositor Luigi Boccherini, del arquitecto Ventura Rodríguez o de jóvenes
pintores como Luis Paret o el propio Francisco Goya.

Pero pongamos en contexto al personaje central de la
exposición para entender mejor las obras que se nos muestran: Luis Antonio Jaime de Borbón y Farnesio, que pasará a la
historia como el Infante Don Luis, nació el 25 de julio de 1727 en el Palacio
del Buen Retiro de Madrid (le pusieron el nombre de Luis en honor a Luis XV de
Francia). Fue el sexto hijo del rey Felipe V con Isabel de Farnesio, su segunda
esposa, y el décimo de este incluyendo a los cuatro que tuvo anteriormente con Mª
Luisa Gabriela de Saboya). El hecho de ocupar un lugar muy retrasado en la
línea de sucesión a la corona de España motivó que desde la infancia se le
orientase hacia la carrera eclesiástica, tal como se hacía en toda Europa con
los hijos segundones de la realeza y la nobleza. Así, a los ocho años fue
nombrado arzobispo de Toledo y de Sevilla (¡menuda precocidad!).

El tiempo, sin
embargo, iría descubriendo que el joven no tenía vocación (era aficionado a la
danza, la música, la caza y la esgrima). En 1754, cuando tenía 27 años,
comunicó al rey, que por entonces era ya su hermano Fernando VI, su deseo de
renunciar a la carrera eclesiástica, lo que le fue concedido y le permitió
iniciar una nueva vida más mundana, tal como le gustaba. Compró a su hermano
Felipe el Condado de Chinchón, que comprendía, además del castillo de Chinchón,
diversas propiedades en Morata de Tajuña, San Martín de la Vega, Colmenar de
Oreja, Villaconejos, Villaviciosa de Odón y Boadilla del Monte, eligiendo esta última
localidad para ser su residencia y encargó al arquitecto Ventura Rodríguez la
construcción del famoso
palacio que allí podemos ver, aunque sólo sea por fuera.

Un conjunto de impremeditadas circunstancias complicarían no
obstante la vida del infante al ponerle en el ojo del huracán de la sucesión
con el paso del tiempo: Cuatro hermanastros y hermanos que le precedían en la
línea sucesoria mueren sin descendencia y los hijos del nuevo rey, su hermano Carlos
III, no habían nacido ni educado en España, como prevenía la Ley Sálica. Esta
circunstancia motivó el hecho de que cuando Luis comunicó por enésima vez al
monarca sus deseos de contraer matrimonio este finalmente le concediese
finalmente en 1776 permiso, pero con la condición que fuese en matrimonio
morganático, es decir, asignándole esposa de condición desigual (no de la
realeza), lo que además de la perdida de derechos sucesorios implicaba el
abandono obligatorio de la corte y la exención para sus hijos de todo tipo de
honores y distinciones, pasando así mismos estos a llevar el apellido de su madre.
Luis casa entonces con Mª Teresa de Vallabriga, hija del
mayordomo de Carlos III y de la condesa de Castelblanco, e inicia con ella una
vida itinerante fuera de corte, residiendo paulatinamente en Velada (Toledo),
Cadalso de los Vidrios y Arenas de San Pedro. En esta última localidad abulense
mandó construir para su residencia un
nuevo palacio y será en él donde se
rodeará de una pequeña corte de pintores, músicos y eruditos. Allí fue donde
Boccherini compuso “
Música nocturna de las calles de Madrid” y a donde acudió
Goya en varias ocasiones para pintar a los miembros de la familia del infante.

Para finalizar la parte histórica en torno a nuestro protagonista
el infante indicar que tuvo con Mª Teresa tres hijos. El primero, Luis María, fue arzobispo
de Sevilla y de Toledo (este sí con vocación) y la persona que asumió la regencia
borbónica durante la Guerra de la Independencia Española. Las otras dos fueron
mujeres: Mª Teresa (15ª condesa de Chinchón y 1ª marquesa de Boadilla del
Monte) y Mª Luisa (duquesa de San Fernando). La primera de ellas casó con
Manuel Godoy, en boda de conveniencia acordada por la esposa del rey Carlos IV,
sucesor de Carlos III. La boda significó el perdón real para la familia y su
regreso a la genealogía real oficial.

Volvamos ahora a la exposición del Palacio Real. Dividida en varios apartados nos muestra, en el primero de ellos, titulado
conversaciones nocturnas, un conjunto de cuadros pintados con la técnica naturalista
del claroscuro entre los que destaca “la familia del infante don Luis de
Borbón, pintado por Goya en 1784. El apartado siguiente, titulado
igual /
desigual, hace referencia a los casamientos desiguales y tiene como
protagonista al cuadro “La boda”, también de Goya. Los dos apartados subsiguientes,
los titulados
Álbum familiar y
Propios y extraños, nos muestran respectivamente
retratos de la familia directa del infante y de personajes que grabitaron a su
alrededor. Los apartados quinto y sexto de la exposición están dedicados, de
forma monográfica y sucesiva, respectivamente a los pintores Luis Paret y
Francisco de Goya, ambos tutelados por el infante y que son, a juicio de los
expertos, junto a Luis Meléndez, los pintores más importantes de la segunda
mitad del siglo XVIII español. Por último, con el título genérico de
El
gabinete del infante don Luis, se ha querido constatar cómo el alcance del
interés cultural y el mecenazgo de este Borbón no se limitó sólo a lo
artístico, sino que, muy a la nueva manera de la Ilustración, tocó otros campos
de la antropología y las ciencias naturales. Se muestras piezas de su colección
(animales disecados exóticos o raros, piedras y conchas, etc).
Exposición: Goya y el infante don Luis: el exilio y el reino
Dirección: Palacio Real de Madrid (calle Bailén s/n)
Horario: De 10 a 20 h. de lunes a domingo.
Precio: 5 € (entrada general)